Los cuatro elementos
El gusto por la jardinería nos hace buscar nuevas técnicas, nuevas plantas, nuevos métodos, pero muchas veces  nos centramos en lo nuevo olvidando lo más elemental.
De cara a renovar nuestros conocimientos y sobre todo nuestro jardín, no hay mejor época que el invierno para dar un pequeño repaso a las cosas más básicas que van a contribuir a enriquecer nuestros apreciados jardines. En este caso quería comenzar con los suelos, unas notas básicas que podrán seguirse a través de la web: http://jardineria.esp.st/.
Y de las cuales quiero dejar aquí un pequeño resumen:
La estructura de los suelos se refiere a la disposición de las partículas que componen el suelo.
En jardines pequeños o de macetas, normalmente contamos con suelos idóneos, no es el caso de grandes jardines, donde la textura es uno de los factores más importantes para el desarrollo de las plantas.
 

La rosa de Jericó: Planta bíblica

Dicen las leyendas que estando Jesucristo por el desierto, la rosa de Jericó sació su sed.

La rosa de Jericó es una planta propia de desiertos, adaptada a la dureza de esos ecosistemas.
La rosa de Jericó es una planta bíblica que aparece en el Libro de Eclesiástico, Capítulo 24, Versículo 14n donde dice:

"Crecí como palmera en Engadli
y cual brote de rosa en Jericó;
como magnífico olivo en la llanura,
y crecí como el plátano"

Se trata de una planta en forma de "cogollo" que se conserva en estado seco incluso años, y que en contacto con el agua vuelve a la vida tornándose viva.
Muchas empresas comercializan la "autentica" Rosa de Jericó, pues dicen hay otras rosas de Jericó falsas.
La rosa de Jericó es una planta con mucha carga energética dotada de numerosos poderes mágicos.
Algunas personas se benefician del enorme potencial energético que aporta poseer en el hogar una planta que no muere, sino que espera paciente en un estado de latencia indefinido hasta que llega la fuente de vida que la hace resucitar.