El jardín, un agradable trabajo.

Los amantes de la jardinería cuando salimos a nuestro jardín, siempre tenemos alguna atención para prestar a su cuidado, se trata de trabajos que se convierten en agradables placeres para nuestros sentidos.Eliminar las rosas marchitas, quitar las hierbas que no queremos, regar las zonas a las que no llega el riego, reparar el riego o simplemente regar. Todo ello se torna una satisfacción integra, complementada por el agradable aroma vegetal de todas las especies que poseamos, la alegre composición de colores y las inadvertidas circunstancias que cada momento se producen en ese pequeño entorno de vida que hemos creado.

Ha pasado la noche más corta del año, en estas latitudes, también ha entrado el verano y en consecuencia las plantas se enfrentan a otra etapa. Aprovechando el calor, se produce un desarrollo más avanzado. En verano el tiempo pasa más deprisa, es decir, las flores alimentadas de los rayos de sol se desarrollan antes, los frutos se llenan con más rapidez y las plantas aceleran su absorción de clorofila intensificando sus verdes tallos.

Cada circunstancia en el jardín es digna de ser observada, también el efecto de las tormentas y por su puesto la protección de las especies más débiles o que creamos que se puedan ver afectadas negativamente por las potentes lluvias que pueda acarrear estas desavenencias veraniegas.

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